HUERTOS TERAPÉUTICOS

HUERTOS TERAPÉUTICOS

En el año 2013 la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid y la Obra Social ‘la Caixa’ pusieron en marcha un programa de huertos terapéuticos en cuatro residencias ubicadas en el Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama y su Entorno: Residencia Las Camelias (Móstoles), Residencia Pública de Navalcarnero, Residencia Urbanización de Mayores (Sevilla la Nueva) y Residencia Medinaceli (Villanueva del Pardillo). En el año 2019 hemos diseñado un nuevo programa de actividades de educación ambiental en torno al huerto que contribuye a la mejora en el bienestar físico y mental de los residentes.

Dinamización de taller en la Residencia de Mayores Las Camelias

Está demostrado que el huerto es salud, en todos los aspectos: salud física y salud mental. El huerto conlleva una serie de actividades que son terapéuticas en el ámbito emocional y físico a cualquier edad. Es una actividad muy relajante, creativa y motivadora y puede dotar a las vidas de los residentes de una dosis de ilusión, puesto que un huerto supone un proceso que hay que desarrollar con perspectivas a medio y largo plazo; implica diversos esfuerzos, esperas y resultados y evita, por tanto, el desapego tan característico de este colectivo.

Este programa de huertos terapéuticos pretende:      

  • Mejorar el bienestar físico, al promover la movilidad y el ejercicio moderado, tanto dentro de las instalaciones como en el propio huerto. Si las tareas se realizan de la forma correcta y adaptadas al estado concreto de cada participante, el huerto adaptado no implica un desgaste de energías significativo, es un ejercicio muy sano que conlleva un mejor descanso nocturno, tanto físico como mental.
  • Incorporar rutinas que ayuden a mejorar o mantener la creatividad y la actividad intelectual.
  • Apoyar a la estimulación de los residentes con mayor deterioro cognitivo. Un huerto proporciona diversos estímulos a partir de las combinaciones de colores, olores, sabores… Además el huerto y el contacto con lo natural tiene un efecto evocador y beneficioso para los mayores, puesto que les conecta con otras etapas de su vida y otros lugares.
  • Estimular la atención y la memoria. A pesar de no ser necesario retener una gran cantidad de información, sí es conveniente recordar ciertos datos para el cultivo y recogida de lo que se ha plantado. Asimismo, hay que prestar atención a las tareas y realizarlas con un mínimo cuidado para que el proceso sea exitoso.
  • Facilitar la comunicación y las relaciones y proporcionar nuevos temas de conversación e interés. Ayudar a los participantes a establecer un nexo común con otros mayores, con el personal de las propias residencias y con el equipo del Programa enriquece la vida de los residentes; y, de este modo, conseguir una mejora sustancial contra el aislamiento social por parte de algunos residentes.
  • Educar en valores positivos de responsabilidad, cuidado, investigación y trabajo en equipo.
  • Promover entre los participantes ideas y conceptos relacionados con el medio ambiente y el buen uso de los recursos. El huerto es más que un espacio físico donde cultivar; constituye un escenario no demasiado complejo en el que conseguir la vinculación con la sostenibilidad a través de la reutilización de residuos, el autoabastecimiento (aunque estos huertos no tengan un objetivo productivo), el fomento de la biodiversidad, etc.
  • Diversificar el ocio de los residentes con actividades amenas, participativas y que contribuyan a su desarrollo personal, aprovechando el recurso de los huertos adaptados que ya existen en estas residencias.
  • Favorecer las actitudes cooperativas y colaborativas entre los residentes y otros implicados en este programa. Potenciar en los participantes el sentimiento de utilidad, creatividad y reconocimiento como parte de un grupo con unos objetivos comunes.

Basaremos nuestro programa para mayores en una metodología adaptada a las características de este colectivo, desde el punto de vista cognitivo y afectivo, así como en relación al medio ambiente en el cual están integrados. Emplearemos una metodología activa, socializadora, flexible, gratificante, constructiva y adaptada.

Además de la programación de actividades relativas al trabajo en el huerto (relacionadas directamente con la planificación mensual de tareas que obedece a la estacionalidad del huerto) se han diseñado una serie de actividades complementarias como son: “La fauna auxiliar del huerto: hoteles de insectos”; “Del montón de basura al compostaje y vermicompostaje”; “De las flores de los Santos a las bandas florales” y “Semillas para mis nietos”.

Imagen de las mesas de cultivo de los cuatro huertos terapéuticos en septiembre de 2019